Una de las primeras cosas que me dijeron cuando alquilé el piso, fue que había una calle famosa llena de cerezos. La verdad es que me pilla a medio minuto de casa, y tiene un montón de árboles de lado a lado.
Tanto el dueño de la casa como Michiko le daban mucha importancia al hecho de que estuviese tan cerca, y yo que lo que tenía era muuuucho frío, me dedicaba a pasar a toda leche por ahí para intentar llegar al tren que tiene calefa y se está calentito.
Y de repente, empezaron a colgar farolillos. Ahí ya empecé a sospechar, seguro que esta gente tienen alguna preparada, que ahí donde los ves como que sólo trabajan y andan rápido, fijo que preparan alguna…
Entonces fue cuando empezaron a aparecer flores. Una aquí… dos allí…. y yo ya me empecé a dar medio cuenta de la que se iba a liar allí. Si a todos los árboles que hay en esta calle les da por florecer a la vez, esto puede parecer un anuncio de Mimosín con farolillos.
Y después de los farolillos, empezaron a instalar casetillas estilo a las del tiro que ponen en las verbenillas, pero de comida. Y efectivamente… Yo nunca he estado en el valle del Jerte, y seguro que allí hay más cerezos que aquí, pero os juro que es precioso pasar por aquí dos veces todos los días. Y la segunda vez que paso, que es a las tardes cuando vuelvo a casa, de repente me encuentro con gente ahí sentada debajo de los árboles pimplando y comiendo!
Como os contaba ayer, el domingo por la mañana me fui a Harajuku a ver a los figuras de Tokyo. Y la verdad es que estaba ya bastante cansado de tanto andar, así que decidí volver a casa pronto para dedicarme al noble arte de la siesta. Y me bajé del tren, y sin darme cuenta, pasé a formar parte de una procesión de gente que se dirigía a mi casa. «Ya la he liao, tanto poner Fito a tope por las tardes… me van a linchar» pensaba yo. Pero no!, iban todos a la calle de la que os estoy hablando. Resulta que la habían cortado, y tenían montada allí una verbena del copón!!!!
De nuevo, por inesperado, fue más emocionante y precioso si cabe. Además va a durar poco, y quizás por eso se aprovecha tanto el momento. Se calcula que en dos semanas no quedará ninguna flor….