Archivo de la etiqueta: Fuji

El Fuji y yo ya somos amigos

El Fuji y yo ya somos amigos

15

El Fuji y yo nunca nos hemos llevado muy allá desde aquella vez que fuimos toda la familia a la mismísima ladera de uno de los lagos y no quiso asomarse ni para saludar, ahí agazapado entre las nubes.

Desde Tokio lo he visto muchas veces, a cinco minutos andando de mi casa, si subo una cuesta. Ahora en otoño lo veo casi todos los días; hoy también lo he visto. A mí todavía me impresiona, ¿eh? Veo vecinos míos que pasan por el mismo sitio y ni miran ya, con la ilusión con la que voy yo por ahí, que doy un rodeo siempre para ir al gimnasio solo para ver si lo veo.

Dicen que es de sabios subir una vez al monte Fuji en la vida y de tontos hacerlo más veces. Yo, que soy bastante idiota, lo he subido ya dos veces y mi hijo y yo tenemos la promesa de hacerlo juntos alguna vez cuando él sea más mayor, así como olvidándonos de que yo también seré más mayor, que en mi caso se nota tres veces más cada día, claro.

Ya veremos.

La verdad es que el Fuji desde dentro no es tan bonito. Al final es todo piedras y polvo que te vas tragando todo el camino, sobre todo en la bajada. Yo lo pasé bastante mal la segunda vez y me acordé muchas veces del dicho aquel: «una y no más, santo Tomás».

Eso sí, el Fuji, cuando es valiente y no se esconde el muy cabrón, desde fuera es lo más bonito que hay.

Ahora sí, ahora ya somos amigos.

El Fuji y yo ya somos amigos

Yamanashi

En realidad queríamos ir a Gunma, pero lo de ponerse a última hora a buscar algún viaje cuando es fiesta nacional es algo que sólo se nos ocurre a nosotros. Pero mira por donde que nos salió el asunto redonder, pillamos alojamiento en un ryokan de uno de los pocos sitios que todavía quedaban libres: Yamanashi. No tenía ni idea de nada, pero de absolutamente nada de lo que había allí, sólo que quedaba cerca del Fuji y que las vistas, decía el tipo de la agencia de viajes, eran únicas.

Pues vale, tren y para allá que fuimos de madrugón. Primera parada: un campo de girasoles, mira tú que cosas, me recordó a los viajes a Extremadura con mis padres por carreteras entre estos generadores de pipas, que una vez incluso mangamos uno y lo dejamos secar ahí al sol a ver si salían como las de Facundo, pero que va, aquello estaba blandengue blandengue, habrá que tostarlas o algo, digo yo…

También resulta que Yamanashi es famoso por sus viñedos, y nos fuimos a uno pero la verdad es que poco había que ver allí y nosotros lo que teníamos era más hambre que ni sé, así que tiramos para el ryokan que nos pillaba cerquita de la estación. Un sitio precioso, con un onsen de vino tinto y toda la pesca, no hay fotos porque no es menester meter una cámara donde hay culos ventrescos sin que quede la cosa de gayer stalker.

Al día siguiente alquilamos un coche y tiramos para los lagos de Kawaguchiko donde, efectivamente, estaba el monte Fuji pero entre nubes. Se nos hizo de rogar bastante, pero teníamos todo el día, así que subimos tranquilamente a una montaña cercana en funicular y allí nos quedamos esperando. Desde allí se intuía el volcán, que era inmenso, y también se veía claramente el parque de atracciones FujiQ (al que va a ir Cristo, por cierto, menudo miedo).

Este coche estaba aparcado por allí, que de gente lleva siempre!

Efectivamente, las mejores vistas del Fuji, aunque desde Hakone también tuvimos suerte, en Yamanashi está mucho mucho más cerca. Desdeluego, de las mejores excursiones que hemos hecho, al final va a haber que hacer eso, abrir un catálogo de viajes al azar y tirar para allá, el factor sorpresa es el factor sorpresa!

¡Buen fin de semana!
:gambi: